sábado, 16 de febrero de 2008

LA ETICA EN EL PROCESO EDUCATIVO DE VENEZUELA

INTRODUCCION
El desarrollo económico y social de un país está signado, sin duda alguna, por el aspecto cultural que caracteriza a dicha nación. En toda sociedad el comportamiento cultural, expresado a través de la idiosincracia, de los individuos que la conforman de alguna manera nos proporciona evidencia del presente y futuro de la misma.
En cuanto a la idiosincrasia del venezolano fijaremos nuestra atención en “la viveza” tal como lo señala Arturo Uslar Pietri “ la viveza es la falta de fe o mala fe, que puede perdurar a todo lo largo de las alternativas favorables y adversas de una vida. Es la práctica del engaño y de la defensa contra el engaño como sistema de vida social”.
En tal sentido, podemos ubicar “la viveza” como un rasgo que está enmarcado dentro de la “ética social” del venezolano, esto se fundamenta en el hecho de que está arraigada dentro de su aspecto cultural, es decir, forma parte de su idiosincrasia. Por lo que éticamente la viveza es aceptada y justificada dentro de la sociedad. Ante esta situación es necesario como dice Rusell (1940) anteponer la ética individual a la ética social cuando esta afecte de alguna manera a la sociedad.
En Venezuela, la ética social, dentro del contexto que la caracteriza, se impone sobre la ética individual. Una esta subordinada a la otra, es pues aquí nuestro problema. La solución podría estar en reforzar esta última desde el punto de vista moral, recuérdese la famosa frase del Libertador “Moral y Luces son nuestras primeras necesidades”. Por lo que la moral y la educación son los bastiones fundamentales para apuntalar la ética individual, para así poder redefinir una nueva ética social que conduzca al país por senderos de gloria.
Con respecto a la educación esta puede servir como puente para consolidar la triada individuo-sociedad-especie la cual es primordial para garantizar una ética propiamente humana, es decir, una antropo-ética. Esto es, una educación que coadyube “al desarrollo conjunto de las autonomias individuales, de las participaciones comunitarias y del sentido de pertenencia de la especie humana" según Morin (1998).
De igual forma, el progreso de la educación es la diversidad en la confrontación de ideas, discernimiento, etc. Al docente y los ñiños de les debe respetar su libertad de acción individual. El proceso educativo además de ser de utilidad social, debe estar impregnado de la espontaneidad y debe fomentar individualmente en los alumnos aprendizajes significativos y desarrollar en ellos el interes cognoscitivo. Para complementar esta afirmación podemos citar lo siguiente (Rusell (1940):
“Si queremos que la vida humana se convierta en algo insípido y tedioso, es importante darse cuenta de que hay cosas que tienen un valor completamente independiente de utilidad”.
Para englobar estas ideas en cuanto a la visión de la educación, Sternberg manifiesta que: “esta debe estar supeditada al aspecto cultural, propio de cada sociedad. Considerando el lenguaje, las herencias y sus creencias”.
En función de lo anteriormente señalado, la finalidad de la presente monografía es la de Caracterizar la Etica dentro del Proceso Educativo Venezolano. Para esto desglosaremos el desarrollo en diferentes apartados para así ir proporcionando los diferentes argumentos que nos permitan justificar nuestros diferentes puntos de vistas, basándonos principalmente en el marco teórico suministrado por los autores anteriormente mencionados.
DESARROLLO
LA ETICA EN LA ESCUELA.
Es menester comenzar dando una aproximación del concepto de ética, se conoce como ética, o filosofía moral, a la disciplina que estudia o reflexiona sobre lo que es bueno o malo, correcto o incorrecto, desde el punto de vista moral.
1. CARACTERIZACION DE LA ETICA EN EL PROCESO EDUCATIVO
En primer lugar, comenzaremos describiendo algunos rasgos que definen la ética social en el proceso educativo de venezuela en la escuela desde diferentes perspectivas:
a) Desde el punto de vista del director: de alguna manera la forma de gerencial del personal directivo traza la línea a seguir por los docentes, esto significa que si el director llega tarde, no promociona cursos y talleres, no supervisa la labor de los docentes bajo su mando entonces el docente se ve motivado a imitar este comprotamiento que está fomentando, y por ende esta ética se convierte en la ética social de la escuela; ocasionando que dicha institución no cumpla su función adecuadamente. Pareciera que hubiera una tregua entre el directivo y los docentes en relación a no cuestionarse sus actos, es decir, “todos estamos bien”. Olvidándose muchas veces de la antropo-ética que supone la decisión clara y consciente “de lograr la humanidad en nosotros mismos en nuestra conciencia personal” Morin(1998). ¿Será esta la “ética de la indolencia”?. Ahora bien la situación descrita anteriormente es la ética social que prevalece en el personal directivo de las escuelas, no descartando algunas excepciones. Por supuesto, que esta situación de dejar pasar, dejar hacer afecta el proceso de enseñanza-aprendizaje, manifestándose principalmente en el bajo rendimiento estudiantil. En definitiva el director es el gerente de la escuela que debe velar por el cumplimiento de las actividades y planes educativos, podríamos decir que si tenemos un buen gerente, tendremos una buena escuela.
b) Desde el punto de vista del docente: Un alto porcentaje de los maestros de las escuelas públicas anteponen su condición gremial a la de su “apostolado docente”, permitiendo que en su institución las actividades no se desenvuelvan de manera normal y efectiva; tal como es el caso de los paros docentes, donde se reclaman reivindicaciones económicas, afectando el derecho a la educación que tienen los niños. ¿será esta la “ética del bolsillo”?. Se está más pendiente de la situación laboral en menoscabo de la labor educativa, es decir, se impone un hecho reivindicativo olvidándose de otros aspectos importantes tales como: la calidad del proceso educativo, la actualización docente mediante cursos y talleres que permitan mejorar su quehacer docente. En este sentido podriamos preguntarnos ¿Cómo eliminar los intereses que, de toda índole, dibujan un sistema, en este caso el educativo, adosado a un estilo de vida, a una manera de ver el mundo? Albornoz.
c) Desde el punto de vista Gremial: La mayoria de los sindícatos del magisterio que supuestamente dicen luchar por las reivindicaciones de sus afiliados manejan la “ética de los paros”; valiéndose de esta situación para aprovecharse, tanto del estado como de sus agremiados, con la finalidad de obtener lucro personal, beneficios y como trampolin para proyectarse políticamente dentro de su tolda política. Para justificar sus luchas expresan que sin una buena remuneración del docente, este no puede desempeñar con eficacia su quehacer educativo, en este sentido no se percatan de que no se trata de invertir más dinero; ni de mejorar uno cualquiera de los numerosos elementos que componen el complejo conjunto de variables que definen el proceso educativo, para esto es necesario realizar una reforma cultural y por ende ética. En consecuencia, con estos actos fomentan el culto a la flojera y su propio estilo de vida; ya que muchos de los directivos de estos sindicatos tienen muchisimos años sin pisar un salon de clases. La actividad sindical del magisterio en nuestro país se ha dedicado única y exclusivamente a luchar por reivindicaciones económicas, olvidandose de fomentar entre sus agremiados cursos y talleres, así como también ser una referencia en cuanto a reformas y cambios en el sector educativo.
d) d) desde el punto de vista institucional: los jefes de distrito y supervisores son los encargados de velar por el buen funcionamiento del sistema escolar; muchas veces no asumen su labor adecuadamente. A veces se hacen los desentendidos en cuanto a las situaciones problemáticas que aquejan el sector educativo, evitan las confrontaciones con sus colegas, no informan imparcialmente el desempeño de los docentes. Por ejemplo, hay casos de educadores que faltan continuamente a clases por estar desempeñando otras actividades en horas laborales; otros no planifican sus actividades y no llevan a cabo las estrategias sugeridas en el Currículo Básico Nacional. En conclusión, estos docentes que desempeñan los cargos de supervisión evitan informar las acciones que impliquen sanciones para sus colegas. Se podría decir que es la “ética de la omisión”.
2. LA ETICA DENTRO DEL PROCESO DE ENSEÑANZA-APRENDIZAJE.
En el siguiente apartado trataremos de dar una semblanza de la ética dentro del proceso enseñanza-aprendizaje, Para esto, partiremos desde el punto de vista del educador y de su labor decente para ir de alguna manera estructurando su ética.
El docente no toma en consideración los diferentes aspectos conceptuales, procedimentales y actitudinales que sirven para integrar los contenidos de las diferentes asignaturas que conforman los ejes transversales, a pesar de estar concebido en el programa de Educación Básica. En tal sentido, a pesar de estar estipulado el docente no lo ejecuta e igualmente los órganos encargados de supervisar y velar por el fiel cumplimiento del programa no lo hacen.
Todavía hay docentes que se dedican a ser meros depositarios de conocimientos, es lo que se conoce como educación bancaria, donde muchas veces el niño memoriza contenidos más no logra asimilarlos, ni mucho menos transferirlos a situaciones reales dentro de su contexto. Prácticamente desarrollan pocos procesos cognoscitivos durante su estadía como estudiantes, lo cual repercutirá negativamente durante su educación diversificada y superior. De ahí la importancia de desarrollar a temprana edad distintos procesos cognoscitivos tales como: comparación, seriación, clasificación, análisis, síntesis, etc. A continuación se muestran algunos ejemplos para visualizar dicha situación:
- Cuando el docente expone lo relacionado con los polígonos, en primer lugar usa una definición tan “abstracta e insensible” como esta “es una figura cerrada por líneas poligonales”, por supuesto el niño la memoriza y la recita, más cuando se le pregunta que si observa algunos polígonos dentro del salón de clases el niño no sabe que contestar ya que a pesar de memorizar dicho concepto no logra trasladarlo a su esquema mental, es decir, no logra asimilarlo.
- En la primera etapa de la Educación Básica, específicamente en primer grado hay docentes que le asignan copias a los niños, para mejorar la caligrafía, tan superfluas y sosas como: La pala de Pepe, El perro come hueso, La niña toma sopa, Ese payaso come, El pato nada mucho, etc.
- Igualmente observamos como los docentes se empecinan que los alumnos de la primera etapa se memoricen las antipedagógicas tablas de las operaciones básicas; existiendo caminos más cortos y amenos para memorizarlas, como los juegos didácticos y la famosa tabla pitagórica.
- Por otra parte, las operaciones básicas son practicadas con problemas tan descontextualizados y abstractos que el niño afectivamente se agobia con estos ejercicios tan cansones y repetitivos.
Toda esta situación descrita anteriormente, nos permite llegar a ciertas consideraciones en cuanto a la labor docente y su ética. En primer lugar, la educación básica es una estafa a la nación, a los padres y a los alumnos ya que los principales actores para el fomento y consolidación de una educación de calidad no lo hacen. En este sentido, nos centraremos en el docente como un elemento fundamental en el proceso de enseñanza-aprendizaje para tratar de perfilar algunas causas que originan esta situación:
1. La escasa vocación docente, se debe en parte a que la mayoría de las personas escogieron esta profesión como último recurso ya que su bajo índice académico no le permitía seleccionar otra carrera a nivel universitario. Recuérdese que uno de los índices académico mínimo de referencia más bajo, para ser asignado en primera opción por el CNU, es el de las carreras de Ciencias de la Educación.
2. El bajo nivel de exigencia de los Institutos y Universidades en cuanto al rendimiento de los futuros docentes. A pesar de que los pensum de estudios están actualizados de acuerdo a las nuevas teorías del aprendizaje, sin embargo, pareciera que los estudiantes de educación no lograran asimilar y vivencial los diferentes procesos cognoscitivos; lo cual se refleja posteriormente en el aula de clases. En otras palabras, la forma de impartir los conocimientos en el salón de clases es un reflejo de la forma como fueron educados en las diferentes instituciones.
3. La actualización docente, en cuanto a cursos, talleres y postgrado es poca, además muchas de ellas son de dudosa reputación; no es extraño que se abran maestrías de baja calidad únicamente con el propósito de obtener un título, para ascender en el escalafón y por ende mejorar el sueldo; recíprocamente la institución se beneficia por medio de la matrícula. Es decir, el beneficio es mutuo entre la institución que oferta el postgrado y el docente que lo realiza quedando en un segundo plano el alumno como elemento fundamental en el proceso educativo.
4. La escasa investigación del maestro, en cuanto a diversos tópicos fundamentales tales como: evaluación, estrategias metodológicas, variables afectivas, etc. Incluso hay casos donde el maestro pagó a especialistas para que le hicieran la tesis de grado, igualmente ocurre con respecto a los trabajos de maestría.
En definitiva todo este panorama descrito, brevemente, nos da una pequeña pincelada acerca del aspecto ético del docente, el cual deja mucho que desear y es precisamente la preocupación de muchos expertos en el área educativa. En tal sentido, es perentorio que el maestro entienda que esta conducta es nociva y dañina para el desarrollo de la sociedad y por ende tiene que cambiar por el bien de todos y del suyo propio.